Marcelo D’Alessandro, ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, pidió licencia por tiempo indeterminado. “No estoy renunciando, sino me estoy tomando una licencia temporaria”, aseguró. Fue tras las acusaciones por la filtración de presuntos chats con Silvio Robles, vocero del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti; con Silvia Majdalani, exsubdirectora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI); y con el titular de una empresa de acarreo.
El funcionario hizo pública su decisión durante el anuncio de los resultados del Mapa del Delito del año 2022, de acuerdo a un informe realizado por esta herramienta que forma parte del Plan Integral de Seguridad Pública. Durante el anuncio, D’Alessandro estuvo acompañado por el jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires, Felipe Miguel; y Waldo Wolff, el secretario de Asuntos Públicos.
“Necesito tomarme una licencia temporal para contener a la familia que también fue objeto de estas infamias, y para preparar la defensa de cómo desarticular la falsedad de estas operaciones que pretenden someternos. Todos saben de las últimas semanas, donde estamos siendo objeto de una operación infame, una operación de grupos de tareas que realizan inteligencia, donde violan la intimidad de las personas, que montan situaciones que no son reales”, aseguró D’Alessandro.
Al término del discurso del ministro de Seguridad porteño, Felipe Miguel acompañó su decisión y aseguró que “los supuestos chats, producto de un hackeo y un espionaje ilegal, son inadmisibles e ilegales”.
“Tenemos que ser muy contundentes en la condena a la obtención y difusión de esos materiales que atacan y lesionan de manera fundamental como son el derecho a la intimidad y a la privacidad. Los derechos y garantías son para respetarse. Es importante que la Justicia pueda investigar y encontrar a los responsables de este tipo de operaciones”, manifestó el jefe de Gabinete.
Y agregó: ”Con Horacio y todo el equipo del Gobierno de la Ciudad lo apoyamos y respetamos su decisión. No vamos a nombrar a nadie en reemplazo de Marcelo, ya que es temporal su licencia”.
“Son chats falsos, no tienen límites”
Marcelo D’Alessandro se defendió de las acusaciones tras la filtración de presuntos chats con Silvio Robles, vocero del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti; con Silvia Majdalani, exsubdirectora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI); y con el titular de una empresa de acarreo.
“Son falsos”, afirmó el funcionario porteño en diálogo con TN, y le apuntó al kirchnerismo: “No tienen límites. Revisaron las redes sociales de mi familia, incluso la de menores. Voy a ir hasta las últimas consecuencias”.
D’Alessandro, quien presentó una denuncia penal contra el diputado ultra K Rodolfo Tailhade, afirmó que los chats “vienen del espionaje, son operaciones de inteligencia”.
El ministro porteño dijo estar “a disposición de la Justicia” y cargó contra Tailhade: “¿Cómo un diputado puede hacerse de los chats que vienen del espionaje? Va a tener que dar explicaciones ante la Justicia”.
“Es algo gravísimo, estamos frente a personas que son capaces de utilizar los servicios de inteligencia del Estado para cuidar y tapar a la jefa (por Cristina Kirchner), a la que la Justicia condenó”, dijo.
D’Alessandro, quien adelantó que no renunciará a su cargo, remarcó: “Nunca tuve una denuncia en mis años de trabajo hasta que la condenaron a Cristina Kirchner y la Corte falló a favor de la Ciudad por los fondos de coparticipación”.
“Para saber cuándo van a salir los próximos chats hay que saber cuándo saldrán las próximas condenas del kirchnerismo. Son muy berretas”, arremetió.
Sobre su supuesta conversación con Marcelo Violante, titular de una compañía que tenía a cargo la concesión del servicio de acarreo, D’Alessandro respondió: “El supuesto empresario no tuvo ni tiene contrato con el Ministerio de Seguridad porteño”.
“No les alcanzó y tuvieron que inventar un supuesto chat de licitaciones de chalecos. Y no tenemos licitaciones de chalecos. Nosotros hicimos un convenio con Fabricaciones Militares, que depende del Ministerio de Defensa de la Nación”, subrayó el funcionario, e insistió: “Esos chats son falsos. Fueron armados”.
Según D’Alessandro, “este plan delictivo está dirigido a instalar en la opinión pública dudas sobre el regular funcionamiento y legitimidad de las instituciones que resultan ser el pilar fundamental sobre el que reposa todo el sistema republicano y democrático de gobierno”.
