Aunque muchos cuestionan su funcionamiento por no contar con habilitación, los foodtrucks parrilla, las “parrillitas” improvisadas al costado de la ruta cada vez son más sobre Ruta 9, Ruta 193 y sobre Ruta 6 en Campana y Zárate son muy concurridos. A estos locales “al paso” se le suma el comercio de frutas, ya sea de naranjas o frutillas,.
A lo largo de la Panamericana existen los tres rubros por igual, cerca de los distribuidores en el ingreso a la planta cementera de Holcim como en el ingreso a la ciudad de Zárate. También ocurre lo propio en el paseo llamado “lombrishopping” en Ruta 12 y Ruta 6 y muchos foodtrucks o trailers con plantas y macetas a las salidas de las estaciones de servicio. Otro punto es en el ingreso a Escalada, sobre 193, y a lo largo de toda la ruta 6, entre Zárate y Campana.
En cuanto a los foodtrucks, en el sector asignado para este tipo de emprendimientos en la costanera, un propietario de estos carros puede pagar hasta 30 mil pesos por fin de semana; cuando sobre la ruta las parrillas ya cuentan con mesas y sillas para sentarse y disfrutar del sándwich elegido debajo de un árbol o una sombrilla sin costo alguno; dado que no es una zona para un emprendimiento gastronómico, por lo tanto no se encuentran habilitados.
Es por ello que muchos comerciantes del rubro señalan que se trata de una “competencia desleal” dado que en un lado cobran por estar habilitados y en el otro sector no; trayendo aparejado cuestiones vinculadas a la manipulación de alimentos y a la seguridad e higiene de cada emprendimiento.
Según expresaron varios comerciantes de foodtrucks que participan en eventos o alquilan el espacio en el sector de costanera, se les exige cursos, capacitación y tener mesadas de acero inoxidable por cuestiones de seguridad e higiene, y los carritos al costado de la ruta funcionan “como quieren”. Y es aquí en donde denuncian “competencia desleal”.
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