¿Qué podemos hacer si nos encontramos con un amigo o compañero que sea sordo? Esa pregunta fue el disparador para el proyecto que llevaron adelante las docentes Melisa Guillermín y Yanet Ramos Ottonelli, a cargo de la sala amarilla y la sala verde multiedad respectivamente, en el Jardín Calcuta.
El año pasado, Guillermin había tenido una idea, que partía de un cuestionamiento similar. Entre los alumnos de sala amarilla había un papá particular: nada más ni nada menos que el futbolista Silvio Velo. ¿Cómo podía trabajar con los chicos la inclusión de personas con ceguera o disminusión visual?: ese fue el comienzo.
“Entre los papás de mi sala se encontraba Silvio Velo, fue una visita grandiosa. Contamos con la presencia de las escuelas 500, vino Cecilia Ansaloni a mostrarnos las máquinas braille. Este año decidí hacer con mi compañera Yanet un proyecto sobre cómo podíamos ayudar a personas hipoacúasicas. Ambas salas trabajaron con este hermoso proyecto que va a cerrar a fin de año”, contó Guillermin a La Opinión de San Pedro.
Este año, los alumnos vivieron dos grandes experiencias con visitas que llegaron al jardín. La primera fue la de María del Carmen Torres, instructora de lengua de señas de la Agrupación Amigos de Sordos de San Pedro: “Vino con todo su equipo, nos cantaron canciones, aprendimos los números, a saludar, a invitar a jugar, a mostrar dónde está el baño, un montón de señas que nos permiten comunicarnos”.
