A pesar de que Diputados y Senado despejaron de su agenda el tratamiento del acuerdo con el FMI que, según legisladores de todos los arcos políticos, condicionaba la labor legislativa, sin embargo, no hubo actividad en la última semana. En un año que comienza con un recambio legislativo, es la oportunidad para impulsar una agenda propositiva que atienda los principales problemas del país.
El año comenzó con una convocatoria a sesiones extraordinarias que no fue: el Presidente de la Nación llamó a los legisladores para trabajar en el mes de febrero y tratar 18 iniciativas. Ninguna de ellas logró aprobación, sino que además los legisladores ni siquiera lograron llegar a los acuerdos necesarios para conformar las comisiones que tenían en agenda estos proyectos.
Luego, llegó la asamblea legislativa y la apertura oficial del período legislativo ordinario, que contó con una serie de anuncios de proyectos para que el Congreso trate.
Sin embargo, en lo que va del año, solo se conformaron el 12 % de las comisiones permanentes, dos en Diputados de 46 y siete en Senado de 27. Esos espacios técnicos son fundamentales para el debate de las leyes.
Definitivamente, el oficialismo y la oposición no logran acuerdos básicos para poner a andar la Casa de las Leyes y de control del Poder Ejecutivo. Con la renovación legislativa poselecciones, el Congreso debería estar sobrecargado de actividad legislativa, que no solo se traduce en reuniones de comisiones, debates y dictámenes.
Con el equilibrio de mayorías, entre todos los actores de la sociedad, y en especial de la agrobioindustria, debemos empoderar a nuestros legisladores, instalar temas e impulsar leyes para sacar el país adelante.
