El intendente de Junín, Pablo Petrecca lo hizo una vez más, en su afán de ganar algún puntito en su carrera para mostrar servilismo hacia sus máximos jefes políticos. Luego de dos tormentas consecutivas que se abatieron sobre Junín y en medio del caos del cual también es responsable, echó nafta al fuego y la emprendió contra la privada empresa de energía Edén, culpándola de todos los males y aumentando el malestar que ya vivía la comunidad no sólo por la falta de luz sino también por la imprevisión que se ve en las calles de nuestro medio, con falta de mantenimiento de calles de tierra y mejorado, lagunas casi permanentes en diversos barrios y una poda defectuosa que termina provocando la consecuente caída de ramas y árboles completos, tras cada chaparrón.
Resultado, una tragedia que no fue de casualidad, con energúmenos que rociaron con combustible a dos empleados de Luz y Fuerza, como si ellos tuvieran que cargar con la culpa de décadas de destrato por parte de las empresas privadas que –vaya paradoja- fueron y son promovidas por espacios políticos liberales como el que forma parte el irresponsable intendente. Irresponsable porque no puede hacerse el desentendido de la historia política de Junín con hechos lamentables y horrorosos en los cuales el fuego adrede consumió parte del municipio y viviendas de dirigentes y bienes de los vecinos.
Al igual que le ocurriera a Petrecca no hace tanto, sino en los inicios de la pandemia, en la cual salió con vehemencia a violentar a todo aquel que pudiera contagiarse el virus, oportunidad en que otros energúmenos terminaran prendiendo fuego la camioneta de un inocente comerciante, con el cual luego el alcalde se congració reparándosela, dando muestras de su profunda bipolaridad en materia de acciones políticas.
Al intendente le importa solamente su posicionamiento y goza frente a la desgracia ajena, al mismo tiempo que la ve como una oportunidad para escalar posiciones en la casta con que alimenta a familiares y amigos. Al mismo tiempo, brinda un relato sesgado e interesado de la situación, como ahora, en el cual nada dice que fueron sus socios políticos los que echaron a correr los tarifazos salvajes desde 2015 con el objeto de beneficiar a su propia tropa empresaria y sin hacer un seguimiento de que fueran inversiones y no fugas, los dineros del erario.
Además, Petrecca silenció que, en abril pasado, cuando criticó la falta de inversiones de Edén, desde la empresa le hicieron saber que la poda ineficiente de los árboles de la ciudad, habían sido parte del problema de la caída de cables y postes.
Jugar con fuego como lo hace el intendente, no es una simple chicana para ganar voluntades en la política, es una tarea que roza lo perverso y que puede provocar en la comunidad un quiebre en la paz social, que nadie debe estar dispuesto a perder.
