En enero de 2016 el municipio juninense decidió clausurar el espigón de la Laguna de Gómez, sitio emblemático para los juninenses y el turismo. A esta decisión preventiva se llegó luego de que se realizara un relevamiento sobre el estado de su estructura de hormigón armado, según se informó hace seis años atrás.
El secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Junín, arquitecto Marcelo Balestrasse, habló sobre la obra que se llevará a cabo en el espigón.
Comenzó contando que “esta obra estaba proyectada para llevar a cabo allá por 2017 y teníamos un crédito de 21 millones de pesos del Banco Provincia que estaba listo para salir. Sólo había que tener aprobado, por unanimidad, el proyecto en el Concejo Deliberante. La mezquindad política hizo que esto no se diera. Entonces volvimos a empezar, recorriendo ministerios para poder encontrar una financiación. Finalmente, la hallamos el año pasado en la Provincia y en marzo teníamos entregado el proyecto, hace un año”.
Luego, indicó que “el convenio ya está firmado y ahora estamos esperando el anticipo financiero. Estamos para licitar la obra, hay que esperar la adjudicación y la publicación en el Boletín Oficial. Lo único que ahora habrá que hacer por etapas, porque lo que antes alcanzaba para todo el espigón ahora sólo alcanza para la parte estructural y el hormigón. Hoy, en esta primera etapa, se necesitarían unos 56 millones de pesos. Luego faltarían las luces, los bancos, la reconstrucción de la vela, las barandas, en una segunda etapa”.
Reconstrucción
El arquitecto manifestó que “lo importante es comenzar con la reconstrucción, y no falta mucho, supongo que para el mes de marzo. Para este tipo de obras, generalmente, se presentan en la licitación empresas nacionales. Esperemos que los 56 millones alcancen para lo estructural y si no, se hará hasta donde alcance y luego se buscarán nuevos financiamientos”.
Estado actual
El espigón está compuesto por una parte recta que posee una longitud de 120 m y 5 m de ancho y una cabecera de forma circular con un diámetro de 15 m. El tablero está conformado por losas de 24 m x 5 m x 0.10 m, apoyadas sobre vigas continuas a lo largo de todo el espigón. Las vigas tienen su apoyo sobre capiteles que transmiten las cargas hacia los pilares de mampostería y éstos a su vez sobre fundaciones directas.
Se trata de una construcción de más de 50 años, la cual ya ha llegado a su estado límite de servicio, presentando un gran deterioro que hace necesario tomar medidas inmediatas para una rápida reparación y seguridad ante las personas que concurren al lugar. El paso del tiempo llevó a una pérdida del recubrimiento de las armaduras en las vigas continuas, dejando expuestas tanto las armaduras de flexión como las armaduras de los estribos, y en varios sectores las mismas se encuentran colgando de la estructura.
Por lo tanto se ha perdido la adherencia entre el acero y el hormigón. También se puede observar la pérdida de recubrimiento en algunas losas y en los capiteles.
La clausura
En su momento se dio cuenta que en la cabecera del espigón, sobre el lado derecho, se había cortado la escalera de hormigón, quedando la misma hundida en el lecho del río y no se visualizaba desde la superficie, en ese sector, los hierros que se unían desde la losa hacia la escalera quedaron a la vista, doblados y tocando el agua.
Del lado izquierdo de la cabecera, donde antiguamente estaba la otra escalera de hormigón, había un cartel de chapa doblado que había quedado tapado por el agua y tampoco se visualizaba desde la superficie.
