“Me convocó Néstor Kirchner a integrar el Frente de Todos”, eso lo dijo esta mañana de domingo, muy
temprano, en Radio 10 el intendente de Zárate.
Se conocieron en su visita a Villa Angus y en un encuentro posterior al que había asistido como representante de la 2da Sección Electoral a Casa Rosada, fue convocado a incorporarse, ante la mirada de los demás intendentes.
No fue que Cáffaro llamó, rogó, pidió, suplicó. Su tarea fue reconocida y Néstor le dijo “quiero que trabajes conmigo, quiero que vengas conmigo”, textuales palabras.
Qué cosa bárbara, ¿no? Villa Angus fue el punto de encuentro de Néstor con Cáffaro y allí también nació Furlán.
¿Por qué Abel Furlán y quienes deciden romper el Frente en Zárate no pensaron en esa tarde o no pensaron que con diálogo podían encontrar una salida a todo esto y no se dieron cuenta -o no se acordaron- que a ese espacio a Cáffaro lo convocó el líder de este espacio? ¿Se dice kirchnerismo por Néstor, no?
“Viejo compañero de lucha”, de esa manera lo llamó en el programa del Gato Sylvestre, el intendente a Abel
Furlán. ¿Se puede cambiar tanto de un día para el otro? ¿Se puede variar en cuanto a las opiniones? ¿Un día decir una cosa y al otro día trastocar valores y decir otra?
Sentarse en el sillón que fuera de Vandor, de Lorenzo Miguel, o del propio Antonio Caló ¿marea? ¿confunde?
“Le tengo más miedo al frío de los corazones de los compañeros que se olvidan de donde vinieron…”. La frase de Evita, quizá venga bien para este caso.
La unidad no es kirchnerista ni albertista. Demandar unidad no es ser kirchnerista ni albertista. La unidad es
contra la derecha.
Si la gente hoy tiene problemas para llegar a fin de mes y esa coherencia se rompe y hoy está en el medio de la tormenta, Furlán y Ranzini con ese acuerdo a puertas cerradas, ¿asumirán sus culpas?
