El presidente de la Cámara de Actividades de Practicaje y Pilotaje de la República Argentina, Sergio Borrelli, explicó en radio Meta las dificultades que se fueron presentando en la VNT que llevaron a un cambio en el canal de navegación a la altura de Ramallo. (Los prácticos son capitanes que se desempeñan como asesores en la navegación y maniobras de los buques de ultramar que ingresan en la Argentina).
¿Por qué se va a cambiar el canal izquierdo (detrás de Isla de Las Hermanas – lado entrerriano) por el derecho (más cercano a la costa de Ramallo)?
“El Paraná es un río que tiene una dinámica morfológica muy activa, en todos los tramos el río va cambiando su traza y el agua va buscando siempre el mejor lugar para circular, eso hace que cada tanto haya que modificar por dónde va el canal. En este caso en particular, la ruta que se viene usando últimamente, es una ruta que se fue haciendo cada vez más peligrosa, más curva. Las curvas introducen dificultades en las maniobras de los buques y aumenta la posibilidad de varaduras”…“Cuando se empezó a usar no era tan compleja, el canal era más ancho, se fue reduciendo, esto se fue dando con el avance de los sedimentos, fue dejando cada vez menos cancha libre para navegar”.
El capitán explicó como es actualmente el desplazamiento de los barcos en esa zona curva. “Uno de los inconvenientes es que el buque no dobla de la misma manera que un auto, sino que va atravesado, ocupa un ancho mayor al ancho natural que tiene el barco. Si un buque tiene 32 metros de ancho, cuando se desplaza en una curva a lo mejor lo está haciendo con 50 o 60 metros de ancho. Por otro lado, tiene un desplazamiento lateral que hace que también se corra un poquito hacia el costado en la medida que va girando”… “Ese fenómeno hace que en una recta tenga 116 metros y en varias curvas el ancho sea de 160 metros; un 50 por ciento más de dragado”.
Según Borrelli, los barcos tienen que ir por donde va el agua: “En este momento el agua busca pasar por la margen derecha, lo que estás haciendo manteniendo el canal del otro lado es forzando y contradiciendo el río. Una de las bases para el mantenimiento de canales es tratar de contradecir lo menos posible al río, porque eso te ahorra impacto ambiental en términos de volúmenes de sedimentos a dragar”.
Borrelli recordó que en otras ciudades cercanas conviven la navegación comercial con otras actividades. “Situaciones como las de Ramallo las tenés en todo el Paraná de Las Palmas: ciudades como Escobar, Zarate, Rosario, donde conviven perfectamente la navegación comercial, muelles de pesca, actividades náuticas. Por eso en el uso del río hay que tener en cuenta todo y yo creo que la convivencia es totalmente posible acá y en todas partes del mundo”.
Pero aclaró: “Lo único que se hace y se debería hacer también en Ramallo, de hecho ya está reglamentado, es la reducción de velocidad, los buques, también grandes yates deportivos, deben monigerar la velocidad cuando pasan por la costa donde hay amarras, actividades; sin duda deben reducir la velocidad, es una regla básica”.
Respecto a la incidencia que tuvo en la decisión la crisis hídrica del río Paraná, aclaró: “La bajante genera mayores desafíos, porque los anchos disponible se han reducidos, así como aumentaron los tamaños de las playas, probablemente haya precipitado un poco, pero nosotros hace más de 15 años que venimos pidiendo un cambio en la traza”.
