El cuerpo de Bomberos Voluntarios combatió durante tres días (el sábado durante 12 horas) el fuego que se desató y extendió en la zona de la Reserva Natural de Ramallo. En estas condiciones de extrema sequía, los incendios aparecen con mayor frecuencia y nos alertan de lo crítico que podría ser el verano, en caso de que la población no asuma con responsabilidad la crítica situación que estamos viviendo y prenda fuego sin control.
El oficial auxiliar, Alejo Romero, se refirió a las dificultades con las que se enfrenta el personal en este tipo de siniestros. “Los incendios forestales de por sí demandan mucha cantidad de horas hombre y de recursos. Comenzaron la semana pasada mucho más crudos y a partir del jueves con el incendio de la Reserva Ecológica se complicó bastante y fue muy duro todos estos días porque se mantuvo jueves, viernes, sábado y por suerte el domingo llovió poco, pero se le pudo dar un respiro al personal que estaba totalmente agotado, porque la Reserva Ecológica no permite el ingreso de la unidades, salvo una camioneta. Así que, el resto del personal ingresó a pie con las herramientas (motosierras, rastrillos, mochilas forestales cargadas con agua) y con mucho esfuerzo se subía a la barranca tratando de armar una línea hídrica que nos abastecía de agua las mochilas y en algún momento la motobomba”.
El día sábado trabajó casi todo el personal durante 12 horas. “Se produjo el cambio de viento, hubo ráfagas muy fuertes que no permitieron el control que habíamos podido realizar días atrás. Aparecieron nuevos focos, algunos alejados del lugar donde se había extinguido, aunque no podemos precisar el porqué. El sábado comenzó el trabajo desde la mañana hasta la noche; y todo lo que después conlleva regresar el cuartel, dejar ordenado los materiales y las unidades por si llega a pasar algún nuevo siniestro”.
“Estábamos prácticamente todo el cuartel, ya que fue muy difícil armar rotaciones, sobre todo porque en estos casos la vocación de servicio gana y todo el mundo quiere estar ayudando. Se dejó una dotación mínima en la central y el destacamento por si surgía alguna otra emergencia y se pudiera cubrir con rapidez. No solo estábamos cubriendo el incendio en la Reserva Ecológica, sino que también hubo un incendio de monte en la empresa Fiplasto, en cercanía del casco urbano, y otro incendio forestal en cercanías del complejo Alcazar. Hubo también incendio en el basurero municipal (GIRSU), tuvimos mucha actividad, ya que el combate es muy desleal con tanta sequía y viento, donde terminábamos de combatir un incendio y comenzaban tres más”.
En condiciones normales el verano siempre es una temporada de mucha demanda para los bomberos voluntarios, porque las altas temperaturas ayudan a que los incendios sean más frecuentes. Por esa razón, teniendo en cuenta este tiempo excepcional, con prolongada sequía, y ante el advenimiento de los meses más calurosos del año, se hace imperioso extremar los cuidados y anticiparse con medidas que prevengan a la población y ayuden a evitar que se tenga que vivir una situación crítica o de colapso en el servicio.
“Hoy necesitamos que la gente tome conciencia de no realizar quemas y que entienda lo peligroso que es. Aunque se crea que es un fuego chiquito, con muy poco se genera incendios muy grandes, porque prácticamente no hay humedad ambiente, entonces la rápida propagación es muy sencilla. Necesitamos que llueva, pero no hay previsión de grandes lluvias hasta marzo, por lo que nos espera una campaña forestal de verano extremadamente complicada, vamos a hacerle frente como siempre, pero va a ser muy complicado. Los pronósticos extendidos del Servicio Meteorológico Nacional y Defensa Civil que se pueden ver, dan que no hay grandes precipitaciones hasta marzo”.
