Enero. Laferrere. Dos delincuentes asesinan al efectivo Mariano Nicolás Romero mientras esperaba el colectivo para ir a trabajar.
Febrero. Ciudad Evita. Eduardo David Cardozo fue asesinado de un disparo por dos delincuentes que robaron su camioneta.
Marzo. Ramos Mejía. María Rosa Daglio murió tras ser asaltada por un motochorro que la tiró y arrastró por el suelo.
Abril. Isidro Casanova. Un panadero fue fuertemente golpeado para robarle sus pertenencias.
Mayo. San Justo. Tres delincuentes apuntaron y le dispararon a un vecino en la puerta de su casa a las 8 de la mañana para robarle la camioneta.
Junio. Gonzalez Catán. La Escuela de Enseñanza Secundaria N 180 sufrió dos robos en 48 horas.
Julio. Rafael Castillo. Un enfermero fue baleado en la pierna y el abdomen por varios delincuentes cuando iba a tomar el colectivo.
Agosto. González Catán. Un delincuente subió a robar a un colectivo de la línea 236 y efectuó dos disparos.
A pesar del “mega plan de seguridad” anunciado por el Intendente Espinoza, quienes vivimos en La Matanza nos sentimos cada vez menos protegidos y más vulnerables al amanecer todos los días con noticias como estas, que son tan solo algunos ejemplos de los tantos casos de inseguridad en nuestro distrito que llegan a ser públicos. Hemos llegado a un nivel de degradación del entramado social nunca antes visto, ni en las peores crisis que atravesamos. Hoy nadie queda exento de ser la próxima víctima de algún delito. No importa el lugar, no importa el horario.
El municipio no puede mirar para otro lado o solo anunciar con grandilocuencia planes que no llegan a la calle. En materia de seguridad su rol es determinante. La principal ventaja del gobierno local es la posibilidad de tener un vínculo cercano con el vecino. De esta forma, si existe la voluntad política, son justamente los vecinos quienes podrían participar en el diseño de un plan preventivo de seguridad, porque nadie conoce mejor que ellos los movimientos de cada barrio. Escuchar es la clave para conocer las problemáticas, planificar y hacer de acuerdo a las necesidades reales de cada localidad.
Tenemos todo por hacer. Dejar de lado la improvisación para empezar a trabajar en la prevención de la violencia y el delito, implementar un mapa del delito que sea público y actualizado para poder diseñar estrategias focalizadas, brindar una efectiva asistencia a las víctimas y atención a los reclamos, y articular con provincia y nación para lograr los mejores resultados. Con un equipo preparado y la convicción de querer hacerlo podemos cambiar juntos esta realidad tan triste para que todos podamos vivir tranquilos en La Matanza.
