Marita Conti, referente del massismo en Pergamino, volvió a mostrarse activa después de un buen tiempo haciendo la plancha en materia de política partidaria. Su doble función de concejal y directora del Instituto Maiztegui evidentemente le insumían todo el tiempo, pero en las últimas horas, después de que su padrino político, Lisandro Bonelli, cayera en desgracia junto a su tío Ginés González García, la dirigente pergaminense salió a sentar posiciones en varios temas de la agenda política nacional. Últimamente se la ve por redes sociales opinando de todo, aunque con una excepción: el vacunatorio VIP del Ministerio de salud de la Nación que le costó la cabeza a quienes la pusieron, a dedo, al frente del Maiztegui.
En las últimas horas se sintió atraída por volver a opinar o bien reproducir mensajes de dirigentes del Frente Renovador, en especial de Sergio Massa, seguramente buscando una visibilización por fuera de su padrinazgo natural que quedó bien devaluado tras el escándalo de las vacunas, al punto de que en este turno electoral que se aproxima Bonelli deberá invernar hasta que el paso del tiempo vaya diluyendo la cruda realidad que atraviesa por estos días. Porque en materia política, hasta los más corruptos tienen segunda y terceras oportunidades en esta Argentina atravesada por el cortoplacismo y la falta de memoria.
En estos días Marita Conti opinó de todo, veamos: Proyecto en el cambio del esquema de Ganancias (de Sergio Massa), varios posteos por el Día de la Mujer, siempre ligados a actividades del Frente Renovador; cuestionó la manifestación con las bolsas mortuorias en la Casa Rosada y celebró la presentación del Area de Equidad de Género en el Instituto Malbrán, manejado por el massismo.
Pero, por supuesto, hay una excepción: no dijo ni una palabra de los vacunados VIP, asunto escandaloso en el que su jefe, el mismo que la impuso en el Maiztegui aún a costa de romper la tradición de no manchar con nombramientos políticos a esta institución tan cara al sentido de la comunidad pergaminense, quedó como uno de los máximos involucrados, al punto de tener que irse del cargo de jefe de Gabinete del Ministerio de Salud.
Habrá que ver en el futuro mediano qué pasará con Marita Conti y su puesto en el Maiztegui ya sin su tutor con un cargo jerárquico en el Gobierno nacional. De más está decir que no hacía falta un nombramiento político sino una jerarquización del personal técnico-científico del Instituto. Pero la ambición por manejar instituciones y hacer política partidaria desde ellas (como La Cámpora con la campaña de vacunación) primó por sobre el verdadero espíritu de un instituto como el Maiztegui, alejado de las discusiones banales y dedicado, desde su primera hora, a formar cuadros profesionales para hacer invalorables aportes a la humanidad desde la ciencia.
La paradoja
Y para completar la saga de Marita Conti, veamos un caso paradójico: En la primera sesión del Concejo Deliberante, desarrollada este martes 9 de marzo, como es de estilo en el principio de cada período ordinario, se pasan a archivo una serie de expedientes que no tuvieron resolución. Y entre ellos aparece uno, presentado por la propia Marita Conti, que propiciaba justamente la prohibición de que de designaran cargos políticos en el Instituto Maiztegui.
Por supuesto que ese proyecto data de cuando la administración estaba en manos de Cambiemos. Con el cambio de Gobierno todos buscaron meterse en la gran cueva del Estado, pero esta vez algunos no emularon al dios Néstor y las convicciones las dejaron en la puerta.
