A más de un año de los primeros casos de Covid positivo en el mundo, la ciencia se enfocó en descubrir y analizar las particularidades de este nuevo virus, por un lado y, por el otro, en crear una vacuna que sirva, al menos, de paliativo.
La ciencia mundial se puso a trabajar a contrarreloj para encontrarle un freno al Coronavirus.
Mientras que países como Rusia, Estados Unidos, el Reino Unido, China, entre otros, anunciaban que sus laboratorios avanzaban en la búsqueda de la vacuna para contrarrestar al virus, surgían, en simultáneo, otros interrogantes: cuán eficaz serían esas vacunas, tendrían efectos colaterales, cuál sería el costo de las vacunas, quiénes las financiarían, habría stock para abastecer a la población mundial, entre otras.
Una vez aprobadas las distintas vacunas, a mitad de fases por la premura de la situación sanitaria, los países comenzaron una batalla, desigual sin dudas, por conseguir la mayor cantidad de stock. La ecuación era clara: las potencias conseguirían acaparar mayor volumen de vacunas, como el caso de los Estados Unidos que en diciembre del año pasado firmó un acuerdo con Pfizer para la compra de 100 millones de dosis, solo por citar un caso. El remanente le quedaría a los países pobres o con menores recursos.
También, en diciembre pasado, el Presidente Alberto Fernández anunciaba que el Gobierno Nacional sellaba un acuerdo con la Federación Rusa por la compra de la Sputnik V.
“Vamos a poder contar con las dosis suficientes para poder vacunar entre enero y febrero a 10 millones de argentinos y argentinas. Los tiempos de entrega se estiman en una primera remesa de 600 mil dosis para vacunar a 300 mil personas antes de fin de año, en enero con dosis suficientes para 5 millones de personas, y en febrero se completará el resto de las dosis necesarias para alcanzar la vacunación de las 10 millones de personas que estamos previendo”, aseveró el Primer mandatario.
“El contrato tiene una preferencia en favor de Argentina para poder acceder a las dosis necesarias para vacunar a 5 millones de personas más durante el mes de marzo. Hicimos esta prevención por si el resto de las vacunas con las que también tenemos contratos atrasan su llegada al país”, indicaba Fernández.
A su vez, el titular del Ejecutivo Nacional anunció distintas líneas de acción con otros proveedores y laboratorios para hacerse de un gran stock de dosis. “Podríamos llegar a contar con la posibilidad de vacunar a 750 mil personas con la vacuna de Pfizer que en diciembre podría llegar a estar en la Argentina. A partir de marzo podríamos contar con la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford; además se está negociando para adquirir una de las vacunas que se están desarrollando en China”.
Otro hecho significativo era la noticia de que nuestro país se ponía al frente de la lucha contra el Coronavirus con la compañía biotecnológica mAbxience encargada de producir la vacuna de Oxford para América Latina.
Tras las discusiones y análisis sobre la calidad de la vacuna rusa, las primeras entregas llegaron con demora y en un número menor a lo prometido por la administración de Putin.
Si bien Argentina fue uno de los países pioneros en América Latina en comenzar la campaña de vacunación, lentamente ese buen ritmo de inoculaciones se fue desacelerando.
América Latina es desigual en muchísimos aspectos, y también lo es en cuanto a la vacunación. La inequidad rige también en esta región. La densidad poblacional, extensión territorial, mejores y peores estructuras, logística, son factores fundamentales a la hora de realizar un análisis comparativo.
Chile es la excepción en la región, ya que es el país que mejor porcentaje de vacunas aplicó cada 100 habitantes. Alcanzando números similares a Israel, del otro lado del continente.
Centrándonos en nuestro país, la Ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, expresó ante los medios que: “El 90 por ciento de las vacunas contra el Covid está en el 10 por ciento de los países. Muestra una inequidad que no es nueva, por lo que es un gran logro que Argentina y otros países de la región estén vacunando. Hay que poner en valor lo conseguido”.
«La vacuna no es mágica, más bien hay que considerarla una herramienta entre tantas. La segunda ola es una realidad, ya hemos visto lo que sucedió en Europa y lo que está pasando en casi todos los países de la región. Es muy difícil que pueda evitarse en Argentina, por eso será clave contar con el mayor porcentaje de la población de riesgo ya protegida para cuando llegue el frío. Tenemos que reducir la mortalidad”, prosiguió la funcionaria. Y además admitió lo más preocupante, que faltan vacunas.
Por otra parte, el Jefe de Gabinete de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, en la ronda de los martes ante la prensa, brindó un informe de la situación epidemiológica y dijo “esta semana tuvimos un leve aumento de casos, por lo que insisto no tenemos que aflojar con los cuidados. El plan de “Buenos Aires Vacunate” avanza día a día para llevar la protección a las y los bonaerenses”.
Según publica la Agencia oficial Télam: “Ya son más de 2 millones las personas vacunadas con la primera dosis. De acuerdo con los ensayos clínicos, la eficacia de la primera dosis de las vacunas disponibles en la Argentina para evitar contraer esta enfermedad se encuentra en niveles cercanos al 80 por ciento o del 100 de efectividad”.
Un reciente informe de TheEconomic señala que “se espera que los países al frente de la carrera, como el Reino Unido, los Estados Unidos, y la mayoría de los países de la Unión Europea hayan inmunizado a sus grupos prioritarios para mediados de año, y los otros países ricos se pondrán al día a finales de 2021. Por lo tanto, esperamos que las perspectivas económicas mundiales mejoren a partir de mediados de 2021, y que el repunte económico mundial se acelere en el tercer y cuarto trimestre”.
El mismo informe señala: “La vida no volverá a la normalidad para entonces, ya que los programas de inmunización para la mayor parte de la población continuará hasta mediados de 2022.
Argentina, junto con Brasil, Chile y Perú, se encuentra englobado dentro países garantizados de suministros a cambio de realizar ensayos clínicos o fábricas de producción. Estos países llegarán a una vacunación masiva a mediados de 2022”.
Clara está la preocupación del Gobierno Nacional, de los infectólogos que ya comenzaron a esbozar en distintos medios de comunicación la llegada de una segunda ola.
¿Cuál es la realidad del acuerdo con Rusia y por qué se demora tanto la entrega de más vacunas? ¿Por qué pasamos de ser uno de los primeros en vacunar en América del Sur y hoy nos quedamos sin stock? ¿Por qué las vacunas llegan a cuentagotas? ¿Estuvo mal el diseño logístico? ¿Estamos preparados para soportar un nuevo confinamiento? Comienza el otoño en pocos días y es mínima la población inmunizada.
Los números hablan por sí solos. Hasta tanto se alcance un porcentaje significativo de argentinos vacunados, con datos claros por parte de las autoridades, el camino pareciera ser el cuidado individual y colectivo de la población.
(Por Fernando Antuña)
