Por el tipo de agenda que cumplió no caben dudas que la visita del ministro de Salud de la Provincia Nicolás Kreplak fue de neto corte electoral, algo que tan cual se informará en este medio lo hizo incurrir incluso en errores discursivos graves en el afán de capitalizar para la actual gestión gubernamental logros que lejos están de serle propios como la apertura y puesta en marcha del Centro Oncológico Pergamino.
Una muestra más del espíritu proselitista de la visita se dio al desatender un pedido de audiencia que le hiciera aprovechando su presencia en el Hospital la Asociación de Profesionales y algunos jefes de servicio que desde hace tiempo vienen manifestando preocupación por el funcionamiento del nosocomio y el destrato que sufren por parte de la actual dirección.
A pesar de haber cumplido con el envío de la nota de solicitud correspondiente, la audiencia no solo no fue otorgada sino que en el marco de su visita en ningún momento se mostró predispuesto a dialogar más que con aquellos agentes que fueron señalados por la propia dirección del Hospital.
Tampoco se mostró receptivo a la consulta periodística y su mensaje fue más bien un discurso de tono claramente electoral y sin ningún eco para con cuestiones que preocupan de la realidad hospitalaria y que tienen que ver con maltratos, presiones amenazas e incluso despidos y nombramientos arbitrarios que ocurrieron en los momentos más complicados de la pandemia. Falta de interés o simplemente un estilo que prioriza el relato por sobre el diálogo genuino desde el cual se construye a pesar de las diferencias. Su actitud dejo el interrogante planteado.
