Carta abierta del ingeniero agrónomo y productor agropecuario Silvio Montenegro.
Cepo al maíz: otra piedra para trabar otra puerta giratoria. Cepo al trigo, Cepo a la carne, Cepo al maíz, resumiendo, Cepo a los bienes culturales del Ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación, Julián Dominguez. Yo me pregunto ¿Cepo drá seguir trabajando en el campo? El título de este artículo hace referencia a las declaraciones de Alberto Fernández cuando, ya fuera del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, decía lo negativo que era el cepo cambiario, porque era como poner una piedra en una puerta giratoria, si bien se lograba el objetivo de que los dólares no se fueran del país, tampoco dejaba que ingresaran. Hoy su gobierno, además de los mencionados, tiene cepo al dólar oficial y cepo a los dólares financieros, con récord de exportaciones agropecuarias e ingreso de divisas, producto del aumento de los precios internacionales de los commodities, pero no tiene para proveerles los necesarios a los importadores de bienes de capital e insumos poniendo en riesgo todas las actividades productivas de nuestro país tanto sean agropecuarias, industriales o comerciales. El que se decía que era el moderado que iba a nivelar para bien terminó radicalizado y es lo que esperábamos cuando nos enteramos que la Vice elegía su Presidente, que hoy podríamos denominarlo “Prescindente”. Tanto se radicalizó que, ahora, vuelven todos, Manzur, CAnibal, Dominguez, Feletti. ¿Dónde quedó el moderado? O era un personaje y el real era el Jefe de Gabinete de Néstor y Cristina Kirchner o el de hoy? Para los lectores no vinculados a la producción agropecuaria nuestros productos están desacoplados de los precios internacionales a través de los derechos de exportación (DEX), mal llamadas retenciones, y el desdoblamiento cambiario, al punto tal que recibimos como precio bruto el 48,9% del precio internacional en trigo y maíz, el 50,6% en la carne y el 37,2% en soja. El cepo en trigo, maíz y la carne constituye un tercer factor de despojo sobre nosotros al prohibirles, tácitamente, a los exportadores comprar, dejando la demanda en manos de los consumos locales para que fijen el precio que aumente sus ganancias sin transferirle nada a los consumidores. De allí la frase de que se quedan “cazando en el zoológico”. El gobierno busca sus socios, así acuerda con grandes frigoríficos exportadores y grandes supermercados la provisión y distribución de 6000 toneladas mensuales de cortes de carne a precios populares y fija como puntos de venta lugares a los que no concurre la población más necesitada y rechazando la colaboración que ofrecieron las carnicerías de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) de distribuirla en sus carnicerías radicadas en los barrios de menores recursos. Aquí la frase podría ser “roban para la corona” porque nos sacan a los productores con el pretexto de darle a los pobres pero se la quedan los más ricos o los Hood Robin. En el caso del trigo, en un mercado plenamente abastecido entre 18 y 21 millones de toneladas y un consumo interno anual de 7 millones de toneladas, el gobierno presionó a exportadores y molinos para que autorregulen las existencias porque sino lo intervenía, y eso hicieron. El Gobierno fija las toneladas para exportar y llegado ese cupo los exportadores se retiran de la demanda. Este tipo de políticas en el período de los Kirchner lograron que la producción de trigo pasara de 16 millones de toneladas a años de 8 millones en los que si se vió amenazada la provisión para el mercado interno. Acá también cazan en el zoológico. En el caso del maíz hay una diferencia con el trigo. El trigo, generalmente, después de cosechado no es retenido por los productores o lo es por poco tiempo porque se priorizan los espacios para ser ocupados con maíz o con soja y el embolsado tiene el problema de las altas temperaturas y tormentas estivales, por esta razón se encuentra en pocas manos, molinos y exportadores. En el maíz los exportadores compran lo que van a exportar o un poco más, el resto está en manos de los productores por lo cual es imposible la autorregulación porque tendría que tener la complicidad de los productores en su propio robo. Entonces el Gobierno fija un tonelaje hasta el que se puede exportar, este año de 38,5 millones de toneladas, y a partir de allí le impone a los exportadores una serie de requisitos a cumplimentar, en un período muy corto de tiempo como para que no se pueda realizar, y objetivo cumplido. Este año la cosecha fue de 60 millones de toneladas más 6 millones del año anterior y el consumo interno es de alrededor de 20 millones de toneladas quedando 7,5 millones para el año que viene, más del 30% del consumo interno. Aquí “cazan en el zoológico animales atados a un poste”. Por último, durante el gobierno anterior nunca faltó trigo ni maíz, a pesar de que no existían este tipo de intervenciones, es más, casi se duplicó la producción de maíz y más que duplicó la de trigo, viniendo de antes del 2015 donde solo se hablaba de sojización y, ahora, se viene hablando de varios años seguidos de disminución de la superficie de soja a favor de otros cultivos. Los mercados no deben ser intervenidos, ni darles posición dominante a algún o algunos integrantes de la cadena, si hubiera algún tipo de intervención tiene que ser planificada por funcionarios que sepan, nunca ignorantes y menos ignorantes y corruptos.
Silvio Montenegro. Productor ganadero e Ing. Agrónomo.
